La Educación Especial se encarga de contribuir a que los alumnos en condición de discapacidad o con aptitudes sobresalientes y/o talentos específicos, así como los alumnos con otras condiciones (Trastorno del Espectro Autista, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, problemas de lenguaje y problemas de aprendizaje) reciban, una atención educativa de calidad de acuerdo a sus características, capacidades y necesidades.

Áreas de intervención de la educación especial:

· Evaluación de necesidades funcionales: habilidades en el procesamiento de información, habilidades cognitivas, académicas, emocionales, etcétera.

• Evaluación del entorno del aprendizaje: adecuación del currículo, presentación y exposición de los contenidos, sistemas de apoyo, etcétera.

• Evaluación y valoración de los resultados: el apoyo y la atención educativa específica deben justificarse en términos de efectividad, teniendo en cuenta el hecho de que un determinado proceso didáctico puede modificar el potencial de aprendizaje de un sujeto.

· Estrategias de intervención:

Se trabajan diferentes estrategias para la resolución de problemas, capacidad de atención, memoria, etc.

Las técnicas de modificación de conducta son eficaces en el desarrollo de habilidades y hábitos de autonomía, adquisición de conceptos elementales, y eliminación, disminución o aumento de determinadas conductas.

En cuanto a las dificultades de aprendizaje, se analizan las ventajas e inconvenientes de determinados programas en orden a la reeducación de aquellos sujetos con dificultades de aprendizaje.

En los procesos de integración la educación especial trata de esclarecer las ventajas e inconvenientes de esta.

• El análisis de los efectos de la inclusión del alumno en contextos ordinarios frente a especiales (efectos sobre el rendimiento académico; diferencias entre el autoconcepto del alumno; aceptación social, y comportamientos e interacciones sociales).

• Se realiza trabajo en el currículo, fundamentalmente las referidas a las adaptaciones de este.